LECCIONES DE GESTIÓN EMPRESARIAL

En el mundo existen diversas formas de aprender a descifrar un mensaje y hoy vamos a presentarles una de ellas. Los minicuentos que verán a continuación le permitirán aprender cuatro Lecciones fundamentales de Gestión empresarial. Puede que al inicio de la lectura le causen gracia, pero al final obtendrán la gran sabiduría administrativa que estos ocultan.

Le sugerimos a nuestros lectores leer en su totalidad los cuentos y posteriormente observar la gráfica donde van a encontrar las lecciones que cada uno de los minicuentos posee.

Minicuento Lección 1:  

Un hombre se va a dar una ducha en el momento que su esposa está terminando de hacerlo. En ese preciso instante suena el timbre de la puerta. Después de algunos segundos de duda, ambos deciden que ella irá, por lo cual, se envuelve en una toalla, va, abre la puerta y se encuentra con el vecino de al lado de casa. Antes de que ella pronuncie una palabra el vecino le dice:

-Le doy 1000 dólares si deja caer la toalla en el suelo.

Ella piensa unos segundos, se decide, deja caer la toalla y se queda en cueros frente al vecino que, después de unos segundos, mete la mano en el bolsillo, saca 1000 dólares, se los entrega, da media vuelta y se va. Aun confundida, cierra la puerta rápidamente, se envuelve otra vez en la toalla y vuelve al baño a secarse el pelo. Cuando llega, su marido le pregunta quién había tocado el timbre. El vecino de al lado , dice ella y el marido le pregunta?:

-¿Te devolvió los 1000 dólares que le presté?

 

Un cura va conduciendo cuando ve una monja parada a un lado de la carretera esperando el autobús. El cura se detiene y le ofrece llevarla hasta el pueblo mas próximo. La monja acepta y pone el equipaje en el asiento trasero Al sentarse, su habito se abre un poco y deja ver una hermosa pierna. Cuando el cura lo advierte casi ocurre un accidente, consigue controlar el coche aunque no resiste la tentación y pone la mano en la pierna de ella. La monja mira al cura y le dice:

-Padre, recuerde el Salmo 129. El cura retira rápidamente su mano y pide disculpas, pero sus ojos se resisten a dejar de mirar la pierna, por lo que, poco después, su mano salta de la palanca de cambios esta vez a la rodilla de la monja:

-Padre, recuerde el salmo 129- reitera la monja. El cura, contrariado, retira la mano y trata de disculparse:

-La carne es débil, hermana. Llegan a su destino y ella mira al cura significativamente y le agradece el favor de haberla acercado a su destino. El cura prosigue su viaje y cuando llega a su destino corre a ver lo que dice el salmo 129:

“Sigue siempre adelante e inténtalo. Alcanzarás la gloria”.

Minicuento Lección 3:

Un joven de la ciudad se fue al campo y le compró un burro a un viejo campesino por 100 dólares. El anciano acordó entregarle el animal al día siguiente, pero al día siguiente el campesino le dijo:

-Lo siento, hijo, pero tengo malas noticias. El burro murió. Bueno, entonces, devuélvame mi dinero.

-No puedo, lo he gastado ya. Bien, da igual, entrégueme el burro.

-¿Y para qué, qué va a hacer con él?

-Lo voy a rifar.

-¡Está loco! ¿Cómo va a rifar un burro muerto?

-Es que no voy a decir a nadie que está muerto, por supuesto. Un mes después de este suceso se volvieron a encontrar el viejo vendedor y el joven comprador.

-¿Qué pasó con el burro?

-Lo rifé. Vendí 500 papeletas a 2 dólares y gane 998 dólares.

-¿Y nadie se quejo?

-Solo el ganador, pero a él le devolví sus 2 dólares.

Minicuento Lección 4:

 

Un muchacho entra en una farmacia y dice al farmacéutico:

-Señor, deme un preservativo. Mi novia me ha invitado esta noche a cenar en su casa y está que se derrite por mí, así que esta noche pretendo calmarla.

El boticario le despacha el preservativo y cuando el joven va a salir, vuelve sobre sus pasos y dice:

-Será mejor que me de usted otro preservativo porque la hermana de mi novia, que es un bombón, me hace unos cruces de piernas que le veo hasta las entrañas, y como voy a ir a cenar a su casa. Toma el segundo preservativo, piensa un momento y:

-Deme uno mas porque la madre de mi chica, que está de muerte la señora, cuando no está mi novia delante, me hace unas insinuaciones que y como voy a ir a cenar a su casa esta noche. Llega la hora de la cena y el muchacho tiene a un lado a su novia, al otro a la hermana y enfrente la mamá de ambas. En ese instante llega el padre, que se sienta al frente de la mesa. El muchacho baja la cabeza y empieza a rezar:

-Señor, te damos gracias por los alimentos, bendícenos a todos  y perdónanos si en algo te hemos ofendido. Pasa un minuto y el chico sigue rezando:

-¡Gracias Señor! A los diez minutos de rezos y oraciones la novia le dice:

-No sabía que fueras tan religioso.

-¡Ni yo que tu padre fuese el farmacéutico!

Como lograron observar estos minicuentos parecen ser muy graciosos ¡Y sí que lo son! Sin embargo, como se mencionó anteriormente guardan una gran sabiduría administrativa que quiero compartirles a través de la siguiente infografía. Espero aprovechen estas grandes lecciones de gestión empresarial que también serán de gran uso en el diario vivir.

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